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Biografía
Biografía
El doctor Rafael Alba Alfonso, es Cirujano Cardiovascular, avalado por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MISPAS). Es miembro de las siguientes sociedades: Sociedad Dominicana de Cirugía Cardiovascular (SDCCV), Colegio Médico de Cirujanos (CMC), Sociedad Dominicana de Cirugía Vascular y Endovascular (SDCVE), Sociedad Latinoamericana de Cirugía Cardiovascular y Torácica (SLCCT), Internacional Society for Vascular Surgery (ISVS), y el Colegio Médico Dominicano (CMD).

Es natural de la provincia Hermanas Mirabal (Salcedo), donde realizo su estudios primarios y secundarios, ingresando a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde obtiene el grado de Doctor en Medicina. Cumpliendo con los requisitos requeridos para concurso de residencias médicas, es seleccionado en el Hospital Central de las Fuerzas Armadas, donde curso un posgrado en Cirugía General promoción 2005-2009, luego realizó sub-especialidad en Cirugía Cardiovascular en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, Caracas, Venezuela. Ha Realizado varios entrenamientos médicos en Cirugía Endovascular y cirugía mínimamente invasiva, ha publicados artículos de interés científico y ha asistido y presentado trabajos en congresos nacionales e internacionales, lo que le permite estar actualizado.
Miembro de las distintas sociedades
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Aneurisma
Un aneurisma es cuando se presenta debilidad en la pared del vaso sanguíneo de gran calibre... Leer más
Varices
Venas dilatadas que se inflaman y se elevan a la superficie de la piel. Pueden ser de un color morado... Leer más
Fistula para Diálisis
Cuando los riñones ya no son capaces de limpiar la sangre, podría ser necesaria la diálisis... Leer más
Cirugía de Carótida
La enfermedad de las arterias carótidas (también denominada «enfermedad cerebrovascular» ) afecta... Leer más
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Las Várices
Son venas dilatadas que se inflaman y se elevan a la superficie de la piel. Pueden ser de un color morado o azul oscuro y parecer estar torcidas y abultadas. Se desarrollan cuando las válvulas venosas que permiten que la sangre fluya hacia el corazón dejan de funcionar adecuadamente.

Las várices afectan 1 de cada 2 personas mayores de 50 años. Son más comunes entre las mujeres que entre los hombres. Muchos factores pueden elevar el riesgo de tener várices, entre ellos los antecedentes familiares, la edad avanzada, el genéro, el embarazo, el sobrepeso o la obesidad, la falta de movimiento, estreñimiento, ropa apretada, zapatos altos, baño con agua caliente y traumas en las piernas.

Los signos y síntomas de las várices comprenden:

-Venas grandes que se pueden ver bajo la superficie de la piel.
-Hinchazón leve de los tobillos y los pies.
-Dolor o pesadez en las piernas.
-Punzadas o calambres en las piernas.
-Picazón en las piernas, especialmente en la parte inferior y los tobillos. A
-veces este síntoma se diagnostica incorrectamente como sequedad de la piel.
-Cambio de color de la zona en la que se encuentra la várice.

Diagnostico:

Es posible que tenga que ir a un especialista en medicina vascular o a un cirujano cardiovascular, el médico le examinará las piernas mientras usted está de pie o sentado con las piernas colgando en el aire y le preguntara por los síntomas. Le indicara estudios complementarios como Eco Doppler venoso para confirmar el diagnostico.

Tratamiento:

-Medias de compresión
-Medicamentos
- Escleroterapia
- Microescleroterapia
- Cirugía con láser
- Ablación endovenosa
- Cirugía endoscópica
- Flebectomía ambulatoria
- Fleboextracción y ligadura
Aneurisma
Es cuando se presenta debilidad en la pared del vaso sanguíneo de gran calibre (aorta) y pequeño calibre, que irrigan el abdomen, la pelvis y las extremidades se agranda ( > 50% de su tamaño) o se ensancha anormalmente.

La causa exacta de esta afección se desconoce, pero hay múltiples factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar el problema de aneurisma. Cuanto más grande sea el aneurisma, mayor será la probabilidad de que se presente ruptura, lo cual puede ser potencialmente mortal:

-Factores genéticos
-Factores hereditarios
-Tabaquismo
-Sexo (> masculino)
-Hipertensión arterial
-Ateroesclerosis
-Edad (> 60 años)

Los aneurismas se pueden desarrollar lentamente durante muchos años y a menudo son asintomáticos.

Síntomas:
Los aneurismas se pueden desarrollar lentamente durante muchos años y a menudo son asintomáticos. Si el aneurisma se expande rápidamente, se rompe o la sangre se filtra dentro de la pared del vaso (disección aórtica), los síntomas pueden aparecer de manera súbita.

Los síntomas de ruptura abarcan:
-Dolor en el abdomen o la espalda. El dolor puede ser intenso, repentino, persistente o constante y puede irradiarse hasta la ingle, los glúteos o las piernas.
- Desmayo
-Sudor Frio
-Vértigo
-Náuseas y vómitos
-Frecuencia cardiaca rápida
-Shock

Pruebas diagnosticas:
El médico examinará el abdomen y palpará el pulso en las piernas. Puede encontrar:
-Una protuberancia (masa) en el abdomen
-Sensación pulsátil en el abdomen
-Abdomen tenso o rígido

Usted puede tener un aneurisma aórtico abdominal que no esté causando ningún síntoma. El médico puede encontrar este problema al realizar los siguientes exámenes:
Sonografía Abdominal: Cuando se sospecha primero un aneurisma abdominal.
Tomografía Abdominal Computarizada para confirmar el tamaño del aneurisma.
Angiografía por tomografía computarizada (ATC) para ayudar con la planeación quirúrgica
Cualquiera de estos exámenes se puede hacer cuando usted esté teniendo síntomas.

Tratamiento:
Existen dos tipos de cirugía:
Reparación Tradicional (abierta) se hace una incisión grande en el abdomen. El vaso anormal se reemplaza con un injerto hecho de un material sintético de dacrón.
Endoprotesis Cubiertas (injerto de stent endovascular). Este procedimiento se puede llevar a cabo sin hacer una incisión grande en el abdomen, por lo que uno se puede recuperar más rápidamente. Si usted tiene algunos otros problemas de salud, éste puede ser un procedimiento más seguro. La reparación endovascular algunas veces se puede hacer para un aneurisma sangrante o permeable.

Referencias:
Tracci MC, Cherry KJ. The aorta. In: Townsend CM Jr, Beauchamp RD, Evers BM, Mattox KL, eds. Sabiston Textbook of Surgery. 19th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2012:chap 62.

Lewiss RE, Egan DJ, Shreves A. Vascular abdominal emergencies. Emerg Med Clin North Am. 2011;29(2):253-72, viii.

Greenhalgh RM, Powell JT. Endovascular repair of abdominal aortic aneurysm. N Engl J Med. 2008;358:494-501.

Lederle FA, Kane RL, MacDonald R, Wilt TJ. Systematic review: repair of unruptured abdominal aortic aneurysm. Ann Intern Med. 2007;146:735-741.

Braverman AC, Thompson RW, Sanchez LA. Diseases of the aorta. In: Bonow RO, Mann DL, Zipes DP, Libby P, eds. Braunwald's Heart Disease: A Textbook of Cardiovascular Medicine. 9th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2011:chap 60.
Hemodiálisis
Cuando los riñones ya no son capaces de limpiar la sangre, podría ser necesaria la diálisis. El tipo más común de diálisis se denomina hemodiálisis. En la hemodiálisis, la sangre de una arteria del brazo pasa por un tubo delgado de plástico a un aparato denominado «dializador». El dializador filtra la sangre, actuando como un riñón artificial, para retirar de la sangre el exceso de agua y los productos de desecho. A continuación, la sangre filtrada sale del aparato por otro tubo colocado en una vena cercana del mismo brazo. La mayoría de las personas necesitan tres sesiones de diálisis por semana. Cada sesión dura unas 3 o 4 horas.

Antes de iniciar la hemodiálisis, debe haber una manera de extraer la sangre del organismo (unas pocas onzas a la vez) y volver a introducirla. Las arterias y venas típicamente son demasiado pequeñas; por eso es necesario realizar una intervención quirúrgica para crear un acceso vascular.

Existen tres tipos de acceso vasculares:

La fístula (también denominada «fístula arteriovenosa o fístula AV»), que se crea uniendo una arteria y una vena debajo de la piel del brazo. Cuando se unen la arteria y la vena, la presión dentro de la vena aumenta, fortaleciendo las paredes de la vena. La vena fortalecida está entonces en condiciones de recibir las agujas empleadas en la hemodiálisis. La fístula AV típicamente toma unos 3 o 4 meses en estar en condiciones de usarse en la hemodiálisis. La fístula puede usarse durante mucho años.

El injerto (también denominado «injerto arteriovenoso o injerto AV»), que se crea uniendo una arteria y una vena del brazo con un tubo plástico. El tubo plástico se coloca de manera de formar un puente en forma de U debajo de la piel, para unir la arteria radial a una vena cerca del codo. El injerto típicamente puede comenzar a usarse unas tres semanas después de la intervención quirúrgica. Los injertos AV generalmente no son tan duraderos como las fístulas AV, pero un injerto bien cuidado puede durar varios años.

El catéter que se introduce en una vena del cuello o debajo de la clavícula para uso transitorio, hasta que la fístula AV o el injerto AV estén en condiciones de usarse. El catéter no se usa como un acceso permanente.

Cambio de vida después de la creación quirúrgica de un acceso vascular:

Los pacientes no deben levantar cosas pesadas. Una lesión en el brazo podría hacerlo sangrar. Cuando vaya al médico, no deje que nadie le tome la presión arterial, le coloque una vía intravenosa o le extraiga sangre del brazo que tiene la fístula o injerto AV.
Si tiene un injerto AV, no vista nada ajustado en los brazos o las muñecas. La ropa y las alhajas ajustadas pueden reducir el flujo sanguíneo en el injerto, lo cual puede dar lugar a la formación de coágulos sanguíneos dentro del injerto. Tampoco se acueste ni duerma sobre el brazo.
Siempre tiene que poder sentir la vibración que produce el flujo de sangre al pasar por el injerto AV. Esa sensación se denomina frémito. También podrá sentir una leve vibración en el injerto cuando coloque los dedos sobre la piel por encima del injerto.
Cirugía de Carótida
La enfermedad de las arterias carótidas (también denominada «enfermedad cerebrovascular») afecta a los vasos sanguíneos que conducen al cerebro. Al igual que el corazón, las células del cerebro necesitan un suministro constante de sangre rica en oxígeno. Esta sangre llega al cerebro por medio de las dos grandes arterias carótidas ubicadas en la parte delantera del cuello y las dos arterias vertebrales más pequeñas ubicadas en la parte trasera del cuello. Las arterias vertebrales derecha e izquierda se unen en la base del cerebro y forman la denominada arteria basilar. Puede producirse un accidente cerebrovascular (o ataque cerebral) cuando se obstruyen las arterias carótidas y el cerebro no recibe suficiente oxígeno.

La enfermedad de las arterias carótidas aumenta el riesgo de sufrir un ataque cerebral de tres maneras:

-La acumulación de una sustancia grasa denominada «placa» puede estrechar significativamente las arterias carótidas.
-Un coágulo sanguíneo puede atascarse en una arteria carótida estrechada por placa.
-La placa o un coágulo puede desprenderse de las arterias carótidas y obstruir una arteria más pequeña en el cerebro (una arteria cerebral).
La endarterectomía carotídea es un tipo de intervención quirúrgica que se realiza a fin de extirpar la placa de las arterias carótidas. De las intervenciones cardiovasculares realizadas en los Estados Unidos, es la tercera más común.
Durante la operación, el cirujano corta y extrae la placa de la arteria carótida. Una vez que se ha extraído la placa de la arteria carótida, más sangre rica en oxígeno puede pasar por la arteria y llegar al cerebro. Esto reduce el riesgo de un ataque cerebral.

El médico podría recomendarle una endarterectomía carotídea si el estrechamiento de la arteria alcanza el 70 por ciento o más y si el estrechamiento puede haber ocasionado:

Un ataque isquémico transitorio (AIT) o «miniaccidente cerebrovascular». Los AIT son episodios de mareo, hormigueo, entumecimiento, vista nublada, confusión o parálisis que pueden durar unos pocos minutos o hasta un par de horas.
Un ataque cerebral caracterizado por pérdida de la vista, o por debilidad o parálisis persistentes.

El médico también podría recomendarle la operación aunque no haya sufrido un AIT o ataque cerebral, si el estrechamiento de las arterias carótidas alcanza el 80 por ciento o más.
Los pacientes con obstrucciones leves del 50 por ciento o menos típicamente no necesitan la operación, a menos que tengan algunos de los síntomas mencionados anteriormente.
La endarterectomía carotídea puede prevenir un ataque cerebral. También contribuye a aliviar los síntomas de los AIT. Los estudios han demostrado que la endarterectomía carotídea es más eficaz que el tratamiento sólo con medicamentos en la prevención de un ataque cerebral en las personas que tienen obstrucciones en las arterias carótidas.
Sin embargo, la endarterectomía carotídea no es apropiada para todos porque puede ser un procedimiento peligroso para aquellos pacientes que no se encuentran en buen estado general de salud. Un paciente podría no ser candidato a una endarterectomía carotídea si sufre de:
-AIT debidos al estrechamiento de los vasos sanguíneos en la parte posterior de la cabeza y no de las arterias carótidas.
-Una enfermedad arterial coronaria grave.
-Presión arterial alta no controlada con medicamentos.

Preparación para el día de la cirugía

Se le administrará algo para relajarlo (un leve sedante) antes de llevarlo al quirófano.
Se le colocarán en el pecho pequeños discos de metal denominados «electrodos». Estos electrodos se conectan a un electrocardiógrafo que registrará el ritmo y la actividad eléctrica del corazón. Se le administrará un anestésico local para insensibilizar la zona donde se introducirá un tubo plástico (denominado «vía») en una arteria de la muñeca. Una vía intravenosa (IV) se introducirá en una vena. La vía IV se empleará para administrarle el anestésico antes de la operación y durante la operación.
Una vez que esté usted totalmente dormido, se le introducirá en la tráquea un tubo que se conectará a un aparato denominado «respirador», cuya función es mantener la respiración. Otro tubo se introducirá por la nariz y el esófago hasta llegar al estómago. Este tubo impedirá que se acumulen líquidos y aire en el estómago para que, al despertarse, no sufra de náuseas ni distensión abdominal. Se le introducirá en la vejiga un tubo delgado denominado «sonda», para conducir al exterior la orina producida durante la operación.
El cirujano realizará un corte (incisión) en el cuello para llegar a la arteria carótida. Luego colocará un tubo (derivación) en la arteria, por encima y por debajo de la obstrucción. La derivación permite que la sangre fluya alrededor de la obstrucción para alimentar el cerebro. A continuación, el cirujano puede abrir la arteria carótida y limpiarla. Una vez que se extrae toda la placa, se retira la derivación y se cierra la incisión en la arteria suturando un parche venoso o sintético (de Dacron) en el lugar de la incisión.
La endarterectomía carotídea también puede realizarse empleando una técnica con la cual no es necesario derivar el flujo sanguíneo. En este procedimiento, el cirujano detiene el flujo de sangre sólo el tiempo suficiente para eliminar la obstrucción de la arteria.

Tiempo de recuperación:

Anticipe una estancia en el hospital de alrededor de 1 a 3 días, durante la cual permanecerá un día en la unidad de terapia intensiva. Durante su estancia en el hospital, deberá permanecer acostado y no mover mucho la cabeza. Posiblemente sienta dolor en el cuello. Este dolor podría durar unas dos semanas. Trate de no realizar actividades físicamente exigentes durante aproximadamente una semana. Podría tomar tanto como dos semanas restablecerse por completo.
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